Cuando tragar supone un problema: la disfagia en la Esclerosis Múltiple

Entre un 33 y un 55% de las personas con EM presentan este síntoma, principalmente a la hora de ingerir líquidos > Requiere atención por parte de un logopeda

EMPOSITIVO | 06/02/2017

 

Entre los numerosos síntomas de la Esclerosis Múltiple se encuentra uno que afecta a un gran porcentaje de pacientes: la disfagia. Se trata de un trastorno de la deglución que se define por la alteración en uno o más componentes del proceso deglutorio desde que nos colocamos la comida en la boca hasta que llega al estómago. Este síntoma de la EM, que repercute notablemente en la calidad de vida de los pacientes, afecta a entre un 33 y un 55% de las personas con EM, que suelen presentar principalmente disfagia para líquidos, lo que implica atragantamientos a la hora de ingerir bebidas e incluso problemas para tragar la saliva.

La deglución normal es un proceso que consta de 4 fases. Todas ellas requieren buena movilidad de diferentes órganos, buena coordinación de la respiración, y el correcto funcionamiento de los reflejos. Estos procesos pueden estar alterados en la EM y es cuando se presentan dificultades en la deglución.

La disfagia no se presenta siempre de una manera evidente, por lo que hay que tener presente los siguientes signos y síntomas que nos pueden indicar que la deglución no es adecuada:

  • Dificultad para tragar saliva, babeo.
  • Tos durante o después de la deglución.
  • Ausencia del reflejo tusígeno.
  • Parálisis o disminución de la sensibilidad.
  • Dificultad para mantener o mover el alimento en la boca.
  • Deglución y masticación muy lentas.
  • Presencia de residuos alimentarios en la boca después de la deglución.
  • Sofocos durante la comida.
  • Alteraciones en la voz.
  • Salida de resto de comida por el estoma traqueal, por la nariz.
  • Salivación excesiva o el contrario, falta de salivación.
  • Pérdida de apetito, cambios de peso.
  • Neumonías de repetición.
  • Fiebre sin razón aparente

La disfagia puede tratarse, así que si se observan dificultades para tragar, es importante que se consulte con el médico de cabecera. Éste valorará la situación y derivará al paciente al especialista, en este caso el otorrinolaringólogo para que realice las pruebas pertinentes. Posteriormente el/la logopeda se encargará de ayudarle en sus problemas de deglución. Por ejemplo, le enseñará ejercicios para fortalecer los músculos de mandíbula y garganta, le enseñará a respirar de manera diferente y le aconsejará sobre la consistencia apropiada de comidas y bebidas. Además, también le enseñará posturas compensadoras para evitar los atragantamientos.


Fuente: ‘Manual para cuidadores: Profesionalización de la atención familiar de los afectados por la Esclerosis Múltiple’ Qualifield Care
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