El diagnóstico de la EM fue, en parte, un alivio, igual que contárselo abiertamente a mis familiares y amigos. Lo primero es aceptarlo y hacerle frente con una actitud fuerte y positiva.
Con la racha de un brote por año te sientes impotente y te frustras. A veces es difícil hacerle entender a los que te rodean lo que sientes, pero mi gran apoyo son mi familia y mi pareja