El hombre tras los “100 metros”

Ramon Arroyo, diagnosticado de Esclerosis Múltiple en 2004, se ha convertido en un ejemplo de superación tras superar un Ironman, la prueba más exigente del triatlón

Jacobo Caruncho | 01/11/2016

Ramón Arroyo

Ramón Arroyo

A partir del próximo viernes la Esclerosis Múltiple estará en boca de todos gracias al estreno de “100 metros”, la película que dará voz y visibilidad a esta enfermedad. Dani Rovira es el encargado de meterse en la piel del protagonista de la cinta, Ramón Arroyo, diagnosticado de Esclerosis Múltiple en 2004. Un hombre que, gracias a su afán de superación, consiguió realizar un Ironman -la prueba más exigente del triatlón- y aprender a convivir con su nueva compañera de vida. Según las críticas, Rovira se introduce de una forma asombrosa en esta faceta dramática hasta ahora desconocida, que sorprenderá al espectador. Pero la de “100 metros” es una historia basada en un hombre real que no puede pasar desapercibida, ya que Arroyo se ha convertido en un símbolo de superación, de motivación y positividad y en un referente para las personas diagnosticadas de Esclerosis Múltiple.

Arroyo se dio a conocer a gran escala gracias al Informe Robinson que dedicaron a su historia. En ella, nos introdujimos en la vida de Ramón. Él era ejecutivo comercial en una gran empresa y su vida estaba marcada por continuos viajes, hoteles lujosos y reuniones tensas e interminables. Pero esa vida sufrió un frenazo en seco en el verano de 2004. Un día en la playa Arroyo sintió como el cigarrillo se le caía de la mano. No una, sino dos veces. Aquello era una señal de alarma que venía acompañada de más síntomas: empezó a sentir debilidad en las manos, pérdida de fuerza en los brazos, problemas en una pierna…

Tras realizarse varias pruebas los profesionales le hablaron de problemas cervicales, un posible infarto cerebral… hasta que llegaba su diagnóstico definitivo: Esclerosis Múltiple (Recurrente Remitente). Su vida sufrió un cambio de 360 grados. Como ocurre en la mayoría los casos, Ramón pasó por varias etapas: sufrimiento, negación, depresión… “Sentí mucho miedo ante lo desconocido”, afirmaba para Informe Robinson. Hasta que llegó el día en que decidió poner fin a este bucle y buscarle un nuevo sentido a su vida. Y todo, en parte, gracias al hijo que acababa de tener. “Yo no había escogido tener Esclerosis Múltiple, pero él no había escogido tener un padre amargado”, explicaba Arroyo.

“No podrás correr ni 200 metros”, le dijo uno de los médicos que le trató. Nunca una persona pudo estar más equivocada. Esos 200 metros era la distancia que separaba el portal de su casa de la parada de metro más cercana. Esos 200 metros fue la meta que decidió fijarse el protagonista de esta historia. Pero el objetivo se le quedó corto, muy corto. Arroyo se compró una bici estática, salió a correr, comenzó a entrenar. Se preocupó por sus hábitos de vida, por su alimentación, comenzó a bajar de peso. La vida de Arroyo estaba cambiando gracias a que había encontrado una motivación en el deporte.

Tanta motivación que, tras mucho entrenamiento, en octubre de 2013 Ramón Arroyo se enfrentó a un Ironman, la prueba más exigente del tritaltón. Estamos hablando de 180 kilómetros de ciclismo, otros 3,86 de natación y 42,2 kilómetros de carrera a pie. Las extremidades que años antes se la habían jugado, se convertían ahora en su arma para superar esta nueva meta que se había fijado. Ramón pedaleó, nadó, corrió y, en doce horas y media, llegó a la meta ¿Y le decían que no podría correr ni 200 metros?

Esa historia que quedó plasmada en el Informe Robinson caló entre los espectadores, especialmente entre aquellos que tenían Esclerosis Múltiple. Habían encontrado en Ramón Arroyo un ejemplo a seguir, un motivador. Y es que a Ramón, a motivación, no le gana nadie. Así quedó plasmado en “Rendirse no es una opción”, el libró publicado este mismo año por Amat editorial en el que Arroyo cuenta en primera persona su historia y que va ya por su segunda edición.

rendirse0En él, Ramón cuenta con todo detalle cómo ha cambiado su vida desde que le diagnosticaron Esclerosis Múltiple hasta día de hoy, sin olvidarse de esa gran azaña que supuso el Ironman. Nos habla de cómo se negó a aceptar la enfermedad en un principio y cómo ahora la tiene más que asimilada. Nos narra sus aventuras con los médicos, los síntomas que va sintiendo y los pensamientos que corrían por su cabeza mientras asimilaba poco a poco el diagnóstico. Nos hace introducirnos en un hospital y rodearnos de gente que tiene grandes historias que contar o saber los efectos que pueden tener los tratamientos para la Esclerosis Múltiples y su dificultad de adaptación.

Pero “Rendirse no es una opción” –un lema que cuenta ya con su propia banda sonora– es mucho más que eso. En el libro Ramón nos introduce de lleno en su historia personal. Nos hace ver que la Esclerosis Múltiple no es cosa de uno, sino también de la familia y los amigos que rodean al paciente. En el libro queda patente el apoyo y la dedicación de su mujer, Inma, que se convierte también en protagonista de esta historia. Ella no se rindió y tiró para adelante de la mano de Ramón, en sus días malos y en sus días buenos. “Inma ha tenido que aguantar a un esclerótico enfurecido en casa”, explicaba Arroyo en una entrevista concedida a la cadena Ser.

Gracias a su cercanía Ramón ha conseguido captar la atención del lector, especialmente la de aquel que sea esclerótico. Los pacientes se han sentido identificados con su historia, han visto reflejados algunos de sus pensamientos sobre el papel y han sentido que entendían lo que Arroyo les estaba contando, de paciente a paciente. Porque lo que se siente con la Esclerosis Múltiple es difícil de explicar y él ha sabido hacerlo.

La historia de Arroyo es ahora una gran forma de visibilizar la Esclerosis Múltiple, una enfermedad que -según palabras del propio Arroyo- está “muy estigmatizada, muy vinculada a los grandes afectados, que los hay”. Pero detrás de la Esclerosis Múltiple se esconden muchas otras caras -o “incertidumbres”-. “El 80% de los pacientes con Esclerosis Múltiple, aparentemente, no tenemos nada. Pero tenemos un montón de secuelas no visibles que te pueden incapacitar tanto o más que tener problemas de movilidad”, defiende Arroyo.

Con el Informe Robindon y “Rendirse no es una opción” Ramón se convirtió en un gran referente para los pacientes. Pero su historia ha ido más lejos. Tan lejos que este viernes llega a la gran pantalla. “100 metros” es el título, Dani Rovira es Ramón y Alexandra Jiménez es Inma. Gracias a esta película los espectadores podrán conocer en qué consiste la Esclerosis Múltiple, cómo te cambia la vida y adentrarse en una gran historia de superación, la de Ramón Arroyo y su mujer, Inma. Y su mensaje está claro: rendirse no es una opción.

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One Response to

  1. Ana dice:

    No se como lo consigues, es estupendo ,yo estoy diagnosticada desde enero 2001, el principio fue un calvario, después de pasar los primeros 5 ,años fueron remitiendo los brotes,eso sí con medicación, he estado bastante bien dentro de lo que cabe, hasta estos dos últimos años,pero ahora me has devuelto las ganas,te lo agradezco un gran abrazo y q consigas todo lo q te propongas

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