ENTREVISTA: Bruno Bergonzini, actor

“Aunque yo demuestre que puedo hacer mi trabajo, tengo que estar luchando contra los prejuicios”

“Contratar a un trabajador eslerótico es un triunfo para el contratante porque va a tener un trabajador que se va a esforzar al 120%”, asegura el actor de 100 metros

Jessica Mouzo | Barcelona | 01/12/2016

Bruno Bergonzini, el pasado sábado en Barcelona / JESSICA MOUZO

Bruno Bergonzini, el pasado sábado en Barcelona / JESSICA MOUZO

 

Bajo unas oscuras gafas de sol, Bruno Bergonzini sonríe y saluda con un fuerte apretón de manos. “Vamos a sentarnos a un sitio más tranquilo”, invita el actor con una sonrisa. Se ayuda de un bastón de madera tallada para abrirse paso entre la multitud que se aglutina en el hotel Barceló Sants en un receso de las Jornadas de Esclerosis Múltiple que celebró el fin de semana pasado en Barcelona la Asociación Española de Lucha contra la Esclerosis Múltiple (AELEM). Bergonzini muestra sin reparo las secuelas que le ha dejado lidiar con una esclerosis múltiple desde hace 13 años: daños visuales, dificultad para caminar…

El actor, que ha participado en series de ficción, obras de teatro y ahora triunfa con la película 100 metros, que precisamente aborda la vida de una persona con esclerosis múltiple, reconoce que no le fue fácil entenderse con la enfermedad. La convivencia se antojó complicada en los primeros años pero un día, “hizo las paces” con la dolencia. “Yo no iba a ganar, así que dejé de enfrentarme a ella. Yo no lucho contra ella, lucho con ella”, reconoce.

– Llevas ya 13 años conviviendo con la esclerosis múltiple ¿Cómo te llevas con ella?

– No me llevo mal. Los primeros 5 o 6 años estaba enfadado con la enfermedad y con la vida. Cuando me di cuenta del asunto, que yo estaba cada vez peor, decidí hacer las paces con la enfermedad y dejé de enfrentarme a ella. Yo no lucho contra ella, yo lucho con ella. No se puede luchar contra ella, porque te gana. Entonces lo que hago es aceptar y no resistirme; si esto es así, así que viene. Y me va mejor.

– ¿Cómo fue tu primer contacto?

– Para mi fue muy evidente, porque me di un golpe en la cabeza y se despertó de una forma muy virulenta. El lado derecho de mi cuerpo se quedó sin tacto, sin fuerza y me caí al suelo. Yo iba de camino a un estreno de teatro cuando ocurrió esto, lógicamente suspendimos. Aquello fue muy duro, porque me quedé ciego también del ojo derecho. Te asustas mucho, te pones muy nervioso. Duró muy poco este primer brote, porque al cabo de dos días el ojo se recuperó, yo pude volver a caminar. Pero lógicamente algo se queda. Fui al hospital y tardaron como 9 o 10 meses en encontrarme el diagnóstico, tardaron mucho. Y cuando lo encontraron me sentenciaron.

– ¿Por qué te sentenciaron?

– Me dijeron “tú en 3 o 4 años te quedarás en una silla de ruedas”. Esto es algo que no les perdonaré jamás a los doctores. No le puedes decir a ningún paciente que se va a ir a la silla de ruedas en x tiempo, porque lo que haces es proyectarle a él que se crea que va a acabar en una silla de ruedas. Así el paciente coge miedo.

– ¿Falta sensibilidad o empatía por parte del colectivo médico, un tú a tú emocional?

– Sí que falta. Yo tengo fe en los médicos, pero no confío demasiado porque a mi me han hecho daño. Yo entiendo que si aparece una solución la encontrarán ellos, pero a mi me hacen daño cada vez que hay un nuevo fármaco que me dicen de probar. Yo voy y lo pruebo, pero me sientan mal. Estos fármacos que pruebo a todos nos cuestan muchísimo dinero, una cantidad ingente que se queda la empresa farmacéutica. Yo no puedo hablar mal de ellos, porque yo insisto en hacerme pruebas, probar la cosa nueva que han encontrado… pero no me sientan bien. Ante todo yo les doy las gracias por intentarlo. No considero que sean malos, pero considero que no aciertan. Y cuando nos den algo que probar, deben darnos las gracias a nosotros, y es algo que a veces no hacen.

– El proceso de asimilación de la EM es complejo, lleva tiempo… ¿Qué consejo o técnicas recomiendas o crees que son necesarias para los recién diagnosticados, para darles un poco de luz?

– Principal, importantísimo, es no tener miedo y preservar la calma. Que no te asuste cuando te venga el médico y te diga que te vas a quedar en la silla de ruedas. No te lo creas, no tengas miedo. Yo he hecho chi kung, un tipo de meditación, pero también haces ejercicio físico. Es muy tranquilo, ya que no es de utilizar fuerza muscular. Me ha sentado muy bien, pero tampoco voy a decir que es la panacea, porque no es así. No puedo saltar, tampoco puedo correr…

– ¿Cambiaron las prioridades en tu vida después del diagnóstico?

– El momento en el que te lo dicen y además te condenan, tú tienes una vida y un plan de futuro hecho. De repente todo tu plan se va a tomar por culo y tienes que reorganizar cosas. Yo hay ciertas cosas que no podía reorganizar, porque yo no puedo renunciar a mi profesión. Porque soy feliz en mi profesión, porque se me da bien o me gusta pensar que es así. Y no quiero renunciar, voy a luchar.

– ¿Cómo es la convivencia entre tu profesión, que requiere un sacrificio bastante importante, y la enfermedad?

– Es una convivencia difícil. En mi profesión yo dependo mucho de que me cojan, ya que fabricarme el trabajo es mucho más costoso para mí. Lo hago también, pero gano menos dinero. Necesito que alguien confíe en mi para poder trabajar con él. Por lo tanto yo estoy a expensas de gente brillante que acepte que estoy enfermo y confíe en mi, en que voy a poder.

– ¿Se cierran puertas? ¿Se abren ventanas?

– En el momento en el que se cierran las puertas te mueres porque no hay aire, así que es inevitable que se abra alguna ventana. Pero he tenido más bofetadas que otra cosa. Te acaban echando porque no confían en ti, aunque tú estés demostrando que puedes. Tienes que estar luchando contra los prejuicios.

– ¿Hay mucho estigma en tu profesión con este tipo de patologías?

– Claro que lo hay. El grupo de personas con el que vas a trabajar cree: este chico no va a poder, este chico va a fallar, está limitado. Yo sé lo mal que veo, sé la forma cómo siento mis manos, sé que tengo problemas de equilibrio. En el momento en que alguien confíe en mí yo lo voy a dar todo para poder seguir. Contratar a un trabajador esclerótico es un triunfo para el contratante porque va a tener un trabajador que se va a esforzar al 120% para que no le echen.

– Ahora te podemos ver en el cine, en la película 100 metros, que está gustando entre la comunidad esclerótica ¿Dónde reside el éxito de la película? ¿Qué la hace diferente?

– Valoro muchísimo de esta película el trabajo que ha hecho Marcel Barrena, el director, al quererse acercar de una forma tan sensible, tan respetuosa y sin embargo tan cruda a la esclerosis múltiple. Me ha parecido un trabajo exquisito, cuando es una enfermedad donde cada uno es diferente.

Bruno Bergonzini en '100 metros' / FILMAX

Bruno Bergonzini en ‘100 metros’ / FILMAX

– Con esta película ¿una persona que no tenga esclerosis múltiple la puede entender un poco más?

– Un poco más si, Marcel hace un acercamiento muy guay. Aún así si al espectador se le presentase en carne la esclerosis múltiple, sería única. Cada uno tenemos una esclerosis distinta. Mi esclerosis no se parece a la esclerosis del de al lado. Por lo tanto existen muchísimas esclerosis, tantas como pacientes haya.

– ¿Cómo te llegó el proyecto de 100 metros?

– Del propio Marcel. Me vio en una entrevista y me llamó al día siguiente. Por supuesto le dije que sí. Que te llamen para decirte que te acaban de ver en la tv, que estás así y si quieres un papel… ¡Pues muchas gracias Marcel! Es como si después de esta entrevista me dan un trabajo.

– En una entrevista dijiste que sigues cuestionándote si debes seguir en esta profesión. ¿Por qué?

– Sí, claro. Creo que cuestionarse las cosas no es un problema, sino que es necesario para todos, estemos enfermos o no, preguntarnos si realmente queremos hacer esto o no. Tengo que revisar y repreguntarme si realmente quiero hacer esto. Porque es verdad, yo tengo ciertas limitaciones y no sé hasta que punto a mi me va a convenir estar haciendo algo que me va a estar dando hostias. Porque yo hay cosas que no voy a poder hacer. ¿Me compensan las hostias? Me gratifica mucho más recibir un par de hostias, me hacen sentirme vivo. Además, cada uno tenemos nuestra traba. Yo tengo esclerosis múltiple pero eso no significa que tú no puedas tener tu problema, aunque el mío sea más evidente.

– 100 metros invita al espectador a marcarse sus propios retos… ¿Cuáles son tus 100 metros?

Son muy pequeños, son diarios. Hay días que me levanto y el reto puede ser ir a la farmacia o caminar 100 metros. Yo no voy a hacer un Ironman, no lo tengo como misión de vida, pero porque nunca he sido deportista. Ole por Ramón Arroyo, pero yo no me voy a dedicar a ser triatleta. Lo que quiero es conseguir ser feliz, como cualquier otra persona.

– A nivel profesional, ¿algún proyecto a la vista?

No puedo contar pero hay uno. En principio está proyectado para finales del año que viene, pero no se sabe todavía si se va a hacer o no. Esto ya tiene que ver con cómo funciona el teatro en este país, que no consigue dinero por ningún lado. Si no sale ese trabajo me inventaré algo. Quedaré con amigos para ir a hacer una obra de teatro sencilla. He descubierto una cosa: si te quedas parado en el sofá de casa, apático, la enfermedad te va ganando espacio. Si te activas y tienes actividad, ya sea neuronal o física, la enfermedad retrocede, te deja espacio.

 

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5 Responses to

  1. Lorena Lago dice:

    Me ha encantado esta entrevista! “Y cuando nos den algo que probar, deben darnos las gracias a nosotros, y es algo que a veces no hacen” yo aparte de mi tratamiento para la EM, me han dado cosas para la fatiga que me han sentado realmente mal… Y he tenido que dejarlo todo antes de poder contactar con la neuro (que difícil es a veces conseguir que te cojan el teléfono). También es curioso y estoy totalmente de acuerdo en q contratar a alguien con nuestra enfermedad es tener a alguien q se esfuerza al máximo! Ojalá tenga muchas más oportunidades y le abran muchas ventanas y todavía más puertas!

  2. Maite Dominguez Muguruza dice:

    Muchos ánimos Bruno. Me encantas como actor y como persona.
    Todavía no he visto 100 metros , pero tengo entradas para la semana que viene. Espero que te salgan muchos proyectos, por ti y por nosotros el público no podemos perdernos a este actorazo.
    Un beso muy fuerte
    Maite

  3. Montse dice:

    Felicitats! Si necessites parlar o escoltar, sóc aquí

  4. JOSEP SAUS dice:

    No fa massa q ns coeixem Bruno,estem em el mateix problema la L’EM…
    Et vaix veure primer en una seria hi sempre em vas despertar una certa coriusitat,pero no em ves penssat mai q ns conaguecim em persona.
    Et tinc q dirta q es tot un plaer…

  5. Miguel dice:

    Hola Bruno:
    Como actor y como persona eres grande. La interpretación en “100 metros” el calificativo más apropiado podría ser excepcional.
    Gracias.

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