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Las alteraciones urinarias, un síntoma común de la Esclerosis Múltiple

Los problemas de micción afectan a un gran número de pacientes y en nuestras manos está normalizarlos para poder afrontarlos y abordarlos de forma correcta

EMPOSITIVO | 14/03/2017

 

Los síntomas urinarios son uno de los aspectos que más preocupan a los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM), tanto por las molestias como por la discapacidad y las complicaciones que, en ocasiones, acarrean.  No es habitual que los síntomas urinarios formen parte de los síntomas de inicio de la enfermedad. Sin embargo, en el curso de la EM la incidencia de estos síntomas aumenta de modo notable llegando a aparecer entre un 45%-90% al cabo de 15 años de evolución. Pero, como ocurre con otros síntomas, los problemas de vejiga asociados a la EM pueden ser tan impredecibles como el curso de la propia enfermedad.

Cuando hay problemas de comunicación entre el cerebro, la médula espinal y el sistema urinario, motivados por la EM, se pueden provocar contracciones en el músculo detrusor de la vejiga aunque ésta no esté llena. ¿En qué se traduce? En un problema de almacenamiento en la vejiga conocido como vejiga hiperactiva, que produce una sensación de necesitar orinar frecuentemente y en pequeñas cantidades.

En otros casos el esfínter se contrae involuntariamente antes de terminar la descarga de la vejiga provocando una micción incompleta. Debido a esto, en la vejiga puede quedar orina residual que no se elimina y puede provocar infecciones que el paciente debe tener en cuenta para tratarlas.

Algunos pacientes pueden sentir la necesidad de orinar continuamente, otros pueden hacerlo de forma incompleta… Pero cierto es que hay otros pacientes que, debido a lo imprevisible de la EM, conviven con estos dos problemas de control de la vejiga, que dificultan su día a día y repercuten notablemente en su calidad de vida.

Es por ello que estos síntomas deben ser comunicados a nuestro neurólogo, para que diagnostique cual es el problema que afecta al paciente en cuestión y qué gravedad tiene sobre el mismo. Cierto es que, para algunas personas, hablar de los problemas de vejiga puede suponer un motivo de incomodidad o vergüenza. Pero nada más lejos de la realidad, este síntoma afecta a un gran número de pacientes y en nuestras manos está normalizarlo para poder afrontarlo y abordarlo de forma correcta, ya que pueden desencadenar infecciones renales graves.

Algunos de los síntomas urinarios que más se repiten entre los pacientes son:

  • Urgencia y necesidad de tener que orinar con la sensación de incontinencia.
  • Polaquiuria o aumento de la frecuencia del deseo de orinar.
  • Nicturia o aumento de la frecuencia de la necesidad de orinar durante la noche.
  • Incontinencia urinaria o pérdida del control sobre el lugar y el momento de iniciar la micción.
  • Dificultad para iniciar la micción, a pesar de tener la sensación de tener ganas de orinar.
  • Incontinencia de rebosamiento o “goteo de orina” no relacionado con el esfuerzo, que puede ser provocado por una vejiga distendida y demasiado llena.
  • Sensación de micción incompleta una vez terminada la micción voluntaria.
  • Flujo débil de orina, muy fino y lento

El abordaje de los síntomas que afectan a nuestra vejiga suele hacerse de forma multidisciplinar: cuando el neurólogo detecte que el paciente tiene este problema, lo derivará al profesional de Urología para que lo analice en profundidad y busque una solución al problema.

Entre las posibles soluciones a estos síntomas de la EM están los fármacos, que serán recetados por los profesionales médicos, que pueden solucionar o aliviar el problema de la urgencia de orinar y permiten al paciente recuperar su calidad de vida. Pero esta no es la única vía para abordar este tipo de síntomas.

La cateterización intermitente es una técnica común que se utiliza para tratar los problemas de vejiga relacionados con la evacuación insuficiente de la orina. consiste en introducir un pequeño catéter en la vejiga a través de la uretra para dejar que salga la orina a través del tubo. La técnica se
conoce como cateterización “limpia”, porque no es necesario utilizar productos esterilizados ni
guantes, pero sí siguiendo las normas básicas de higiene. El propio paciente puede aprender de una enfermera a utilizar esta técnica, lo que fomenta la autonomía y ayuda a mantener la autoestima.

También es muy importante realizar ejercicios para fortalecer la musculatura pélvica. Los abdominales hipopresivos o ejercicios de Kegel ayudarán a mejorar el tono y la fuerza de los músculos de la zona haciendo más fácil el control.

Pero necesitemos o no tratamiento, hay aspectos a tener en cuenta que pueden ayudar a mejorar algunos de estos síntomas:

  • Es importante beber de un litro y medio a dos litros de líquido cada día (preferentemente agua) dividiendo la ingesta en tres o cuatro veces al día.
  • Evitar el consumo de alcohol y las bebidas con cafeína
  • Tomar suplementos de arándanos, que hacen que la orina sea más ácida, inhibiendo el crecimiento de bacterias y previniendo así infecciones del aparato urinario.
  • Limitar la toma de zumos de cítricos (hacen que la orina sea más alcalina, favoreciendo el crecimiento de las bacterias).
  • Disminuir la ingesta de líquidos dos horas antes de realizar actividades en lugares donde no habrá disponibilidad de baño y también después de la cena para evitar despertarse con frecuencia durante la noche.
  • Planear la acción de orinar cada 2-3 horas, intentando no ir al baño entre medias

 


Fuentes:
EM, Control urinario y de esfínteres (FELEM)
Alteraciones urinarias en pacientes con Esclerosis Múltiple (Esclerosis Múltiple Euskadi)
Controlando los problemas de vejiga en la EM (NationalMSSociety)

 

 

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