Afrontar y asumir el diagnóstico, primer reto de los pacientes de EM

Para tratar con el impacto físico y psicológico que supone la EM hay dos aspectos fundamentales que hay que comprender: afrontar el diagnóstico y pensar en positivo

EMPOSITIVO | 26/10/2016

asumirekdiagnosticoAsumir el diagnóstico de la Esclerosis Múltiple es el reto más importante para los pacientes, si bien no es una tarea sencilla. Cuando nuestro neurólogo nos confirma al paciente que padece la enfermedad, infinitas dudas asaltan su cabeza y, en la mayoría de los casos, el paciente visualiza un futuro oscuro e incierto. Pero de todo se sale. Con una actitud correcta y la ayuda del círculo de amigos y familiares que rodean al paciente, asumir el diagnóstico será más llevadero.

Para tratar con el impacto físico y psicológico que supone la EM hay dos aspectos fundamentales que hay que comprender: afrontar el diagnóstico y pensar en positivo. Y es que el diagnóstico de la EM puede ser devastador tanto para el paciente como su familia. La naturaleza imprevisible de la evolución de la enfermedad hace que sea difícil acostumbrarse a la misma y ver con claridad el futuro. Tampoco ayuda el hecho de que no exista una cura definitiva.

Pero ver la luz al final del túnel es posible. Basta con un dato a resaltar: la mayoría de las personas siguen conservando su autonomía 20 años después de manifestarse la enfermedad, y solo un menor grupo de pacientes presenta una discapacidad severa.

El diagnóstico se asimila poco a poco, el paciente no puede esperar asimilar todo lo que la EM implica en su primera consulta con el neurólogo. ¿Lo aconsejable? Pararse a realizar una lista de preguntas para el médico y preguntar constantemente hasta que al paciente le queden todas sus dudas resueltas.

Hay que tener en cuenta que al principio el paciente sufrirá emocionalmente y puede llegar a experimentar un choque emocional: ira, depresión… y hasta incluso llegar a negarse a asumir su condición. Hay que tratar de mantener una actitud equilibrada, sin sobre aceptar la EM ni negarla.

El paciente debe aceptar que la enfermedad le supone algunos límites, pero que ese no es motivo para rendirse. Son muchos los pacientes que, tras asumir el diagnóstico, encuentran un nuevo sentido a su vida y se adaptan a su nueva condición. Pero para ello, hay que pensar en positivo.

La mayor parte de las personas con EM, como todos los demás, tienen que luchar contra el desánimo de vez en cuando. Hay gente que no es consciente de estar desanimada, pero se encuentra con que, por ejemplo, sus hábitos alimenticios van cambiando. Algunos intentan dejar su actividad laboral durante un tiempo, o tienden a pensar que no tiene sentido consumir en actividades cotidianas la energía que tanto les cuesta acumular.

Muchas veces el abatimiento e incluso la desolación, en este sentido, forman parte del proceso doloroso, pero también pueden ser de ayuda a la hora de aceptar una enfermedad como la EM. Esta aceptación contribuye a que la persona pueda enfrentarse con más fuerza a nuevos desafíos. Y en muchos de los casos, el papel de la ayuda psicológica juega un papel fundamental, al igual que el de la familia y amigos.

Cada paciente debe buscar aquello que le haga desconectar de la enfermedad, para no darle vueltas a la cabeza con teorías y suposiciones que no llegan a ningún lado. Una vez asumido el diagnóstico -cueste el tiempo que cueste- y con una mentalidad más positiva, el paciente conseguirá tener una vida llevadera (dentro de los límites que pone la EM) y hacer de la enfermedad una compañera de vida, no una enemiga.

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