Del “abrazo” de la EM a la neuritis óptica: el dolor en la Esclerosis Múltiple

El dolor es una sensación desagradable y subjetiva que afecta a los pacientes de muy diversas formas y que afecta a su calidad de vida > Existen tratamientos para cada tipo de dolor

EMPOSITIVO | 17/10/2017

El dolor es un síntoma común de la Esclerosis Múltiple que afecta de forma directa a la calidad de vida de las personas que lo padecen. Aunque existe una gran variedad de estudios al respecto, la prevalencia del dolor en la EM varía en las diferentes series publicadas y oscila del 29 al 86%, un porcentaje que disminuye si se considera el dolor crónico que aparece en torno al 20% de los pacientes. A pesar de que cada vez se le da más importancia, los métodos empleados, las poblaciones estudiadas y las definiciones de dolor varían de forma importante de unos estudios a otros, así como los tratamientos utilizados. La intensidad del dolor se ha relacionado con el sexo femenino, edad avanzada, grado de discapacidad, depresión, duración del dolor, bajo nivel de educación y formas muy activas de la enfermedad.

El dolor es una sensación desagradable y muy subjetiva que se manifiesta de muy diversas formas. Sin embargo, hay varios tipos de dolor asociado a la EM que tienen una mayor prevalencia y que a menudo coexisten en la misma persona:

  • Neuralgia del trigémino

Es un dolor resultado directo del proceso de la enfermedad, causado por la desmielinización y las lesiones en nervios específicos. Se trata de un dolor punzante en la cara que aunque dure unos segundos puede ser intenso y manifestarse varias veces al día. Suele manifestarse a un lado de la cara, especialmente en las mejillas. La neuralgia del trigémino puede ser causada por la masticación o el tacto y se debe a la presencia de lesiones en el nervio trigémino, encargado de controlar los músculos necesarios para la masticación.

  • Disestesias en las extremidades

Es uno de los tipos de dolor más comunes en la EM. Se manifiesta de forma frecuente en las piernas y brazos, pero puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, como en el pecho o el abdomen. Es una sensación de quemazón que empeora por las noches y con la actividad física. En algunas personas las disestesias aparecen esporádicamente, pero en otras se hacen crónicas.

  • Cefalea

Aunque el dolor de cabeza no se considera un síntoma de EM, a veces puede acompañar a un brote como ocurre con el dolor que aparece en la neuritis óptica. Además la frecuencia de cefalea en EM es superior a la de la población general, tanto de migraña como de cefalea tensional. El riesgo de desarrollar cefalea parece estar incrementado en los pacientes con mayor número de lesiones y también con lesiones del tronco y del encéfalo.

  • El “abrazo” de la EM

Algunos afectados de EM experimentan una sensación de dolor alrededor del estómago o el torso que comúnmente se llama el “abrazo de la EM”. Este es un síntoma de dolor neuropático provocado por una lesión en la médula espinal, la cual causa espasmos en los pequeños músculos situados entre las costillas. Algunas personas expresan que el dolor les produjo dificultad al respirar, mientras que para otros el malestar sentido fue lo suficientemente intenso como para hacerles creer que estaban teniendo un ataque al corazón.

  • Parestesia

Se manifiesta como una sensación de entumecimiento, hormigueo, ardor, picazón severa, zumbido o vibración. Aunque a menudo esto se describe como extremadamente molesto y desagradable, en ocasiones la sensación puede ser tan intensa como para ser dolorosa.

  • Neuritis óptica

Se trata de una inflamación del nervio óptico del ojo La mayoría de las personas con neuritis óptica experimentan dolor (alrededor del 90%) cuando mueve sus ojos. Este dolor se calma generalmente después de un par de días, aunque todavía la visión se encuentra afectada.

 

Prescribir el tratamiento correcto para tratar el dolor dependerá, en gran medida, de identificar correctamente el tipo y la causa del dolor. Si el dolor es de tipo neurogénico, se prescriben fármacos ‘neuromoduladores’ que  modulan la transmisión del impulso nervioso y, por tanto, también del dolor, minimizando la intensidad y la duración del mismo. Normalmente, son fármacos que también se utilizan para tratar la depresión y la epilepsia.

Si el dolor se produce por un aumento del tono muscular, como es el caso de la espasticidad, se prescribirá un tratamiento específico para este síntoma. Si el dolor es de naturaleza nociceptiva, se puede tratar con antiinflamatorios y analgésicos comunes e, incluso, con opioides si es necesario.

El ejercicio físico suave, dentro de las posibilidades que la enfermedad ofrezca al paciente, también puede ser una ayuda para aliviar el dolor. Deportes como caminar, nadar o practicar yoga son algunos ejemplos de ejercicio que pueden ayudar al paciente a eliminar estrés, controlar el dolor y mejorar su condición física en general.

 


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3 Responses to

  1. Gracias por entendernos, y hacernos saber q es realidad y q no es imaginación nuestra 🙏🙏🙏🙏🙏

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